Cuno Amiet (1868-1961), Paysage de neige, 1904.
Una señora podaba su jardín en la calle de Kerstraat. Una chica con una bolsa roja conduce su bicicleta por una calle de Croacia. A veces es terrible lo similares que pueden ser las calles del mundo. En Sudáfrica, un hombre vestido por completo de rojo y con un sombrero se dirige a una pequeña casa de ladrillo. Arriba el cielo, arriba las montañas.
En Espinal, un niño sale de su casa, dos personas conversan y una niña toma los barandales de una puerta blanca. Qué diferente era la vida en estas ciudades.
Llegué hasta Tarapacá, en Iquique. Sentí la certeza de que todo lo que había visto, no volvería a verlo nunca. Y que los miles de rostros que se me aparecieron en todos esos lugares, eran caras que no volverían y que ya había olvidado.
Pero nunca me olvidé de una sombra.
¿De quién era?
En ese momento me encontraba en un país desconocido, del que nunca había oído hablar.
Era una tierra desierta cubierta de nieve.
Busqué algo pero sólo había naturaleza. Ninguna casa, ni una construcción.
Bajé la mirada y vi una sombra que no era la mía.
Quería preguntarle: ¿Quién eres tú?
Tomé la fotografía de la sombra. Al alzar la vista no encontré ya a nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario