sábado, 28 de junio de 2014
intro
Es común preguntarse por la vida de los desconocidos que encontramos en la calle, especialmente de aquellos que se encuentran solos en los teatros, en los parques o en las salas de cine.
miércoles, 25 de junio de 2014
metamorfosis I
y yo vi realizarse esa transformación sin explicación ni motivación previa, enfrente de mí sucedió sin razones, la conversión de un organismo animal a uno vegetal, las manos alargándose hasta ser tallos y el sorprendido rostro en menos de un minuto convertido en un girasol inexpresivo en el que yo quería leer un gesto de terror y cada órgano del cuerpo, hígado, pulmones, corazón, todo eso convertido en un racimo de rosas, margaritas y violetas y tan violento fue ese cambio que nunca supe cómo pasé de estar a punto de abrazar al ser amado a estar enfrente de un pequeño jardín
lunes, 23 de junio de 2014
Ahora que has emergido de la sombra.
Ahora, en esa paradoja del silencio que se multiplica cada vez que alguien te habla.
Soy yo la que te llama
Escribo cuando puedo mirar con tus ojos.
Miro lo que has dicho, miro las flores de tu reina. Miro la noche, el silencio, la profundidad de tu propio reino.
Ahora, en esa paradoja del silencio que se multiplica cada vez que alguien te habla.
Soy yo la que te llama
Escribo cuando puedo mirar con tus ojos.
Miro lo que has dicho, miro las flores de tu reina. Miro la noche, el silencio, la profundidad de tu propio reino.
domingo, 15 de junio de 2014
Lo que queda cuando guardamos todo lo que nos parece importante y queda sólo el polvo, los restos, objetos que alguna vez compramos y que ahora nos preguntamos para qué. Quedan siempre los papeles, publicidad y otras pocas cosas que desconocemos cómo ha sido su movimiento y cómo del cajón o la caja pasaron a esconderse en la esquina, detrás del sofá.
Recuerdo ese hermoso libro de Perec llamado 'Especies de espacios', en una parte menciona que habría que pasar más tiempo en las escalares. Me quedé pensando de qué manera se podría uno apropiar de ese espacio de tránsito en el que casi nadie se queda. Años más tarde, mientras visitaba a Joaquín en su casa, un lugar con interminables y oscuras escaleras, vi a un par de niños utilizando el espacio para pintar, jugar y conversar. Los vecinos subían entre las acuarelas, los botes de pintura, dibujos de flores y de otras cosas que hacían esos niños. Aunque la seguridad era debatible, me di cuenta que la idea de Perec se había concretado en ese pequeño espacio, los niños se lo habían apropiado.
miércoles, 4 de junio de 2014
En la casa su presencia no era evidente, había que ver ciertos detalles para adivinar que en ese lugar también vivía un hombre. Yo me expandía, tal vez decir invadir sea más correcto, toda la casa estaba llena de detalles míos, de frases, de libros, a primera vista se notaba mi presencia, pero la de él, quedaba consignada a los rincones, a unas partituras en el suelo, a un par de suéteres o tenis.
He visto en tus pupilas la agonía de un animal asustado.
Te he visto llegar y verme, con la mirada sobrepasando
límites por la expansión de la emnte
con esas manos que acarician y que golpean
este cuerpo que te busca
Este cuerpo que amedrentas con palabras
y con golpes
Mañana preguntarás que es lo que he visto en tus pupilas.
Ahora ya lo sabes.
Te he visto llegar y verme, con la mirada sobrepasando
límites por la expansión de la emnte
con esas manos que acarician y que golpean
este cuerpo que te busca
Este cuerpo que amedrentas con palabras
y con golpes
Mañana preguntarás que es lo que he visto en tus pupilas.
Ahora ya lo sabes.
Cuando eras joven te desnudaron, golpearon e insultaron, pero no dijiste nada porque creíste que había amor en ese gesto, en las palabras que te llamaban estúpido, viste un cariño que nadie te había dado y era mejor ese cuerpo embistiendo encima tuyo que esa mirada que antes no se dirigía a tu cuerpo. Lo creíste así y ahora lo sabes: pudiste haber evitado todo eso, si tan sólo hubieras esperado un poco más.
Fragmentos en el tiempo y en el espacio, nada está completo, sólo queda lo incompleto. La escritura se manifiesta como el testimonio de lo que no podemos llevar a cabo. A mí me pagan por observar ¿observar qué? Personas, que las personas hagan lo que tiene que hacer. Mirarlas, y ante mi mirada ellos actúan como si estuvieran haciendo lo que tienen que hacer. Es un juego, y yo hago como que los miro y ellos hacen como que los veo, pero actúan como si no lo supieran.
Yo los miraría de verdad pero odio a los humanos, por supuesto me incluyo en ese desprecio. Odio cada parte de su existencia, incluyendo el cuerpo, los pensamientos, sus gestos me parecen grotescos, soy incapaz de tenerles simpatía, lo único que espero de ellos es que puedan dejarme en paz. Entre menos nos molestemos todo será mejor. Para mí es una contradicción que la naturaleza haya creado a seres de tsanta hermosura como los árboles y de tanta monstruosidad como los hombres, y sobre todo, no me explico cómo son los hombres los que fueran dotados con inteligencia, recurso que les ha permitido extenderse por todo el mundo y dominar a otras especies.
Siempre será un misterio, pero algo me hace pensar que la ninteligencia detrás de la naturaleza es algo perversa. No como un dios cristiano, algo mucho más elegante, como un insecto enorme que lleva al mundo en sus alas o una flor que contiene el universo en su interior. A mí me gusta mirar las cosas de la naturaleza y quisiera que me pagaran por eso, pero la naturaleza no actúa respecto a mi mirada, a ningún ser le interesa la visión que pueda tener de ellos.
Por ejemplo, hoy miro al suelo cubierto de pétalos morados, se caen las flores, las abejas se acercan a llevarse ese néctar antes de que mueran, la tierra es un entramado de luces y sombras, las sombras que proyectan las hojas de los árboles sobre el piso y el viento que lleva de un lado a otro las cosas que quedan de lo que ya se ha descompuesto.
El calor me pega en el cuerpo y lo siento luchar contra este sueño que me hace languidecer. A donde sea que mires encontrarás a un humano. Es increíble la cantidad de basura que nos sobreviviría aún cuando llegara el anhelado Apocalipsis que hasta la fecha seguimos esperando. Es como si el hombre se esforzara en dejar rastro de su vida en este mundo, en esa huella que es una especie de reclamo de la tierra como suya.
Yo los miraría de verdad pero odio a los humanos, por supuesto me incluyo en ese desprecio. Odio cada parte de su existencia, incluyendo el cuerpo, los pensamientos, sus gestos me parecen grotescos, soy incapaz de tenerles simpatía, lo único que espero de ellos es que puedan dejarme en paz. Entre menos nos molestemos todo será mejor. Para mí es una contradicción que la naturaleza haya creado a seres de tsanta hermosura como los árboles y de tanta monstruosidad como los hombres, y sobre todo, no me explico cómo son los hombres los que fueran dotados con inteligencia, recurso que les ha permitido extenderse por todo el mundo y dominar a otras especies.
Siempre será un misterio, pero algo me hace pensar que la ninteligencia detrás de la naturaleza es algo perversa. No como un dios cristiano, algo mucho más elegante, como un insecto enorme que lleva al mundo en sus alas o una flor que contiene el universo en su interior. A mí me gusta mirar las cosas de la naturaleza y quisiera que me pagaran por eso, pero la naturaleza no actúa respecto a mi mirada, a ningún ser le interesa la visión que pueda tener de ellos.
Por ejemplo, hoy miro al suelo cubierto de pétalos morados, se caen las flores, las abejas se acercan a llevarse ese néctar antes de que mueran, la tierra es un entramado de luces y sombras, las sombras que proyectan las hojas de los árboles sobre el piso y el viento que lleva de un lado a otro las cosas que quedan de lo que ya se ha descompuesto.
El calor me pega en el cuerpo y lo siento luchar contra este sueño que me hace languidecer. A donde sea que mires encontrarás a un humano. Es increíble la cantidad de basura que nos sobreviviría aún cuando llegara el anhelado Apocalipsis que hasta la fecha seguimos esperando. Es como si el hombre se esforzara en dejar rastro de su vida en este mundo, en esa huella que es una especie de reclamo de la tierra como suya.
Luna llena en una calle de Oaxaca
Espero
De nada sirve
La persona a la que busco
ya ha olvidado mi nombre.
De nada sirve
La persona a la que busco
ya ha olvidado mi nombre.
La infidelidad
No estaba
en cometerla
sino en decirla
No estaba
en los hechos
sino en las palabras
Si guardas silencio
nada ha sucedido.
en cometerla
sino en decirla
No estaba
en los hechos
sino en las palabras
Si guardas silencio
nada ha sucedido.
Este encuentro que no se realiza entre nosotros
Te hablo con el mismo deseo con que se le habla a alguien que has esperado siempre
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