miércoles, 4 de junio de 2014

En la casa su presencia no era evidente, había que ver ciertos detalles para adivinar que en ese lugar también vivía un hombre. Yo me expandía, tal vez decir invadir sea más correcto, toda la casa estaba llena de detalles míos, de frases, de libros, a primera vista se notaba mi presencia, pero la de él, quedaba consignada a los rincones, a unas partituras en el suelo, a un par de suéteres o tenis.

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