miércoles, 4 de junio de 2014

Fragmentos en el tiempo y en el espacio, nada está completo, sólo queda lo incompleto. La escritura se manifiesta como el testimonio de lo que no podemos llevar a cabo. A mí me pagan por observar ¿observar qué? Personas, que las personas hagan lo que tiene que hacer. Mirarlas, y ante mi mirada ellos actúan como si estuvieran haciendo lo que tienen que hacer. Es un juego, y yo hago como que los miro y ellos hacen como que los veo, pero actúan como si no lo supieran.
Yo los miraría de verdad pero odio a los humanos, por supuesto me incluyo en ese desprecio. Odio cada parte de su existencia, incluyendo el cuerpo, los pensamientos, sus gestos me parecen grotescos, soy incapaz de tenerles simpatía, lo único que espero de ellos es que puedan dejarme en paz. Entre menos nos molestemos todo será mejor. Para mí es una contradicción que la naturaleza haya creado a seres de tsanta hermosura como los árboles y de tanta monstruosidad como los hombres, y sobre todo, no me explico cómo son los hombres los que fueran dotados con inteligencia, recurso que les ha permitido extenderse por todo el mundo y dominar a otras especies.
Siempre será un misterio, pero algo me hace pensar que la ninteligencia detrás de la naturaleza es algo perversa. No como un dios cristiano, algo mucho más elegante, como un insecto enorme que lleva al mundo en sus alas o una flor que contiene el universo en su interior. A mí me gusta mirar las cosas de la naturaleza y quisiera que me pagaran por eso, pero la naturaleza no actúa respecto a mi mirada, a ningún ser le interesa la visión que pueda tener de ellos.
Por ejemplo, hoy miro al suelo cubierto de pétalos morados, se caen las flores, las abejas se acercan a llevarse ese néctar antes de que mueran, la tierra es un entramado de luces y sombras, las sombras que proyectan las hojas de los árboles sobre el piso y el viento que lleva de un lado a otro las cosas que quedan de lo que ya se ha descompuesto.
El calor me pega en el cuerpo y lo siento luchar contra este sueño que me hace languidecer. A donde sea que mires encontrarás a un humano. Es increíble la cantidad de basura que nos sobreviviría aún cuando llegara el anhelado Apocalipsis que hasta la fecha seguimos esperando. Es como si el hombre se esforzara en dejar rastro de su vida en este mundo, en esa huella que es una especie de reclamo de la tierra como suya.

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