domingo, 15 de junio de 2014

Recuerdo ese hermoso libro de Perec llamado 'Especies de espacios', en una parte menciona que habría que pasar más tiempo en las escalares. Me quedé pensando de qué manera se podría uno apropiar de ese espacio de tránsito en el que casi nadie se queda. Años más tarde, mientras visitaba a Joaquín en su casa, un lugar con interminables y oscuras escaleras, vi a un par de niños utilizando el espacio para pintar, jugar y conversar. Los vecinos subían entre las acuarelas, los botes de pintura, dibujos de flores y de otras cosas que hacían esos niños. Aunque la seguridad era debatible, me di cuenta que la idea de Perec se había concretado en ese pequeño espacio, los niños se lo habían apropiado.

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