martes, 24 de febrero de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
Él es como la gran ola de Hokusai:
es inmenso y destructivo y lo amo por eso
Se ha deshecho entre mis piernas y sobre mi pecho.
Ha llorado la muerte de su padre sobre mi vientre.
Me llamado con las palabras más crueles.
Es tan parecido al frío cuando a mi cuerpo se acerca.
Yo, ante él, me desnudo y tiemblo.
Me llamado con las palabras más crueles.
Es tan parecido al frío cuando a mi cuerpo se acerca.
Yo, ante él, me desnudo y tiemblo.
y aunque era poco práctico no quiso que en el cuarto hubiera espejos, porque de todo eso sbía lo que decía Cocteau, que la muerte entra por los espejos. Cada noche imaginaba una negrura que saalía y con sus manos se arrastraba hasta la sala y que por un conjuro que no sabía precisar se tenía ante la puerta del cuarto, porque esa puerta estaba cerrada y eso la clausuraba de todo intento de ser abierta por un ser oscuro. Era esa misma negrura la que se le apareció en medio de una clase, y no había salido del espejo, sino de la luz que colgaba en medio del techo, la vio avanzar hacia ella mientras los demás permanecían impasibles y sabía que en su rostro se reflejaba el horror de verla, cómo su brazo se extendía hasta ella y esa visión que estuvo a punto de alcanzarla se detuvo cuando oyó la voz del profesor que la miraba de frente y la llamaba solo para preguntarle si estaba bien.
Intento
Intento
Pude escuchar su frustración en el cuarto contiguo. Una noche rompió los papeles de su única novela, nadie la vio publicada, nadie sabe de qué trataba ni cómo se llamaba, setecientas cuartillas convertidas en miles de pedazos con oraciones incomprensibles. Todo el tiempo que dedicó a escribirla se había perdido. La obra de su vida se resume en ese rompecabezas irresoluble.
Era su sueño escribir ese libro, el libro que lo salvaría de la muerte que creía prematura e injusta. Después de eso nadie pudo salvarlo, ni su familia, ni dios, ni la ciencia, de él solo quedan las palabras que su hija escribe ahora, como si sirvieran de algo.
Me hubiera gustado que mi padre pudiera leer estas letras para que se sintiera avergonzado, hasta hoy todavía veo a la escritura como una forma de vengarme de su abandono. Me gustaría que se viera atrapado en todo lo que digo, me gustaría que viera que aunque esté muerto su memoria no descansa en nosotros. Todo el mal que ha hecho se ha extendido en el tiempo, ha envenenado a los que están cerca y no lo hemos olvidado, otras personas en otros lugares, en otras épocas, entenderán lo terrible que podía ser mi padre.
Este es el poder de lo que se escribe.
Recuerdo de Taxco
Recuerdo de Taxco
Una hojarasca puede ser un
barco en el lugar adecuado.
La inmensidad no cabe en
las palabras.
La inmensidad del océano.
La inmensidad del hombre que
te acompaña.
La inmensidad de las piedras.
La inmensidad del
trébol de cuatro hojas
regalo de una niña
mariposa blanca.
Hoy él porta el cielo
en su voz y el
rumor del agua lo acompaña.
No hay preguntas.
La palabra es plenitud.
Versos contra ti
Mi cuerpo ante
ti se abre,
con el deseo de una
flor enfermiza.
En tu rostro
el amor pierde su sentido.
Tus manos: pequeñas niñas
hipócritas que no conocen
el dolor.
Vienes hacia mí, herido,
como un niño recién abandonado.
Soy una madre sustituta.
Un espejismo para matizar
la soledad.
En ti busco esa vieja venganza
de mí contra mí.
Una doble ausencia:
Incapacidad de querer
multiplicada en dos.
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