Intento
Pude escuchar su frustración en el cuarto contiguo. Una noche rompió los papeles de su única novela, nadie la vio publicada, nadie sabe de qué trataba ni cómo se llamaba, setecientas cuartillas convertidas en miles de pedazos con oraciones incomprensibles. Todo el tiempo que dedicó a escribirla se había perdido. La obra de su vida se resume en ese rompecabezas irresoluble.
Era su sueño escribir ese libro, el libro que lo salvaría de la muerte que creía prematura e injusta. Después de eso nadie pudo salvarlo, ni su familia, ni dios, ni la ciencia, de él solo quedan las palabras que su hija escribe ahora, como si sirvieran de algo.
Me hubiera gustado que mi padre pudiera leer estas letras para que se sintiera avergonzado, hasta hoy todavía veo a la escritura como una forma de vengarme de su abandono. Me gustaría que se viera atrapado en todo lo que digo, me gustaría que viera que aunque esté muerto su memoria no descansa en nosotros. Todo el mal que ha hecho se ha extendido en el tiempo, ha envenenado a los que están cerca y no lo hemos olvidado, otras personas en otros lugares, en otras épocas, entenderán lo terrible que podía ser mi padre.
Este es el poder de lo que se escribe.
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