Dos personas, una en Nagano leyendo la traducción al japonés de L
e cimetiere marin de Valéry y alguien en Galway leyéndola en inglés, alguien dirá que no es el mismo libro, y aún otros sabemos que cuando dos personas se encuentran leyendo esas palabras al mismo tiempo, esas personas se pueden intuir una a la otra, más allá de las páginas, porque la lectura es un espacio que se puede habitar al mismo tiempo.
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