jueves, 22 de enero de 2015

Me gustaba subirme en el metro en el vagón de las diez. Llegaba  las once y regresaba en el vagón de medianoche. Leía todo ese tiempo, a veces observaba a las personas. Cuando regresaba compraba algo de alcohol e iba a mi casa.
De vez en cuando Juan iba a visitarme. Era un tipo rubio, con un problema en el ojo que le impedía abrirlo por completo, era como si padeciera un eterno golpe, eso le concedía cierto semblante estúpido y su tartamudeo parecía confirmar esa imagen.
Nunca supe si era tonto puesto que nunca hablaba, llegaba a mi casa, ponía música, siempre grupos desconocidos y de una manera salvaje tenía sexo conmigo. no sé si eso le concedía una

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