De este lado lo que sucedió fue el cuerpo lleno de grietas y heridas, aún así un cuerpo entregado y vuelto a quebrar.
Es cierto que en mis palabras hay una exigencia de una disculpa, la disculpa de mí hacia a mí ¿por qué te entregaste tanto cuándo sabes que puedes morir?
Saltaste al vacío y no había nadie del otro lado, un salto estúpido, un gesto ridículo.
¿Qué era lo que querías probar?
De este lado se acaba el aire, se sobreviene el insomnio se quiebra la piel. Quieres salvar pero no hay nada que salvar,
salvo a ti y a tu corazón que palpita demasiado por tantas pastillas que tomas como si fueran chicles.
De este lado nadie come y no hay consuelo y no sabes cómo levantarte sola de tu propia caída.
De este lado un silencio que se hace más grande que te penetra, que te agota.
Un sueño, el mismo sueño de Luis que regresa y te perdona. Pero nada de eso sucederá jamás.
El miedo de lo que queda cuando piensas en esas palabras tan determinantes.
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