No sanan mis heridas.
En mis sueños él me perdona.
No se puede medir la felicidad que nunca volverá a repetirse.
Las marcas siguen tan rojas como hace un mes.
La soledad es de todos los días, mientras duermes, mientras coges, mientras comes, mientras sostienes diez conversaciones por whatsapp.
Hablo con todo el mundo para escapar de mis propios pensamientos.
Despierto a las tres de la mañana, en dónde fue que cometí el error, desde el principio.
En mis sueños él me perdona.
No se puede medir la felicidad que nunca volverá a repetirse.
Las marcas siguen tan rojas como hace un mes.
La soledad es de todos los días, mientras duermes, mientras coges, mientras comes, mientras sostienes diez conversaciones por whatsapp.
Hablo con todo el mundo para escapar de mis propios pensamientos.
Despierto a las tres de la mañana, en dónde fue que cometí el error, desde el principio.
Lo nuestro sucedió solo porque era posible, así como una conversación con uno mismo o tener sexo con alguien que no conoces.
Salvo el vacío, no hay nada más que arreglar.
Un sueño pesado y terrible, el cuerpo cubierto de hilos negros que no te dejan avanzar.
Estancados, profundamente estancados en nosotros mismos.
Un sueño pesado y terrible, el cuerpo cubierto de hilos negros que no te dejan avanzar.
Estancados, profundamente estancados en nosotros mismos.
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